
Indalecio Prieto nació en Oviedo, Asturias, en 1883. Es un autodidacta y sus grandes dotes oratorias hicieron que se destacara desde muy joven en la vida pública. Frente a la dictadura de Miguel Primo de Rivera adoptó una actitud de resuelta oposición. Proclamada la República Española, ocupó la cartera de Hacienda y, posteriormente, el ministerio de Obras Públicas. Producido el levantamiento militar de 1936, Prieto fue, durante las primeras semanas, el principal animador de la resistencia republicana. Al terminar la guerra civil Prieto se radicó en México, donde actualmente sigue viviendo. Las características esenciales de la personalidad de este gran hombre público son la oratoria, la gran capacidad de trabajo, la visión política y el acendrado espíritu de lo nacional, que antepone al espíritu de partido. Quienes conocieron estas Cartas a un escultor las reputan de superlativo valor histórico, pues contienen datos inéditos acerca del incendio de iglesias y de conventos, de la muerte de Calvo Sotelo y de muchos otros acontecimientos de esa agitada época. El artista destinatario de estas cartas es Sebastián Miranda, el escultor de los gitanos, íntimo amigo de Prieto. Se las dirigió en respuesta a otras suyas, llenas de reproches, los cuales pueden adivinarse por el sentido de las contestaciones de Prieto. En esta historia, casi íntegramente postal, todos aquellos que se interesen por la política contemporánea española encontrarán “pequeños detalles relativos a grandes sucesos”.