
Thomas Mann (Lübeck, 1875-Zúrich, 1955) alcanzó notoriedad con su primera novela Los Buddenbrook (1901). Premio Nobel de Literatura en 1929, dejó títulos fundamentales como La muerte en Venecia (1912), La montaña mágica (1924) y Doktor Faustus (1947), donde exploró la fragilidad humana frente al tiempo, la enfermedad y la tentación del poder. Mantuvo la convicción de que la literatura debía ser un espacio de conciencia crítica y de belleza perdurable. Fue un acérrimo defensor de la democracia y la libertad de pensamiento.
Su espíritu reflexivo se desarrolla más holgadamente en su labor ensayística. Los tres primeros textos que aquí se presentan se centran en las figuras emblemáticas de Cervantes, Goethe y Freud.
Acerca de Cervantes, bajo la forma de un pequeño diario de navegación, expone sus comentarios de la lectura del Don Quijote, centrándose en la forma cautivante con que el autor se relaciona con su personaje. En el ensayo sobre Goethe, lo muestra como un representante de la cultura burguesa, humanista y como ciudadano del mundo. Un modelo que considera que la Alemania de la República de Weimar necesita seguir ante el avance del nacionalsocialismo. Y en el ensayo sobre Freud, defiende su posición de que el psicoanálisis ya no es considerado como un método terapéutico, sino que ha pasado a abarcar otras esferas del espíritu y de la ciencia. Por último, el ensayo sobre el matrimonio formó parte de un libro colectivo acerca de esta temática, compilado y editado por el conde Keyserling, en 1925.