
En la novela El jugador (1866), Dostoievski desarrolla la historia de Alexei Ivánovich, tutor ruso de una familia noble, quien, en un ficticio casino alemán, se apasiona por el juego de azar. Impulsado por un amor desmesurado, el protagonista se obsesionará con la ruleta, como un medio para conseguir un mejor bienestar económico y como una forma de ayudar a su amada.
La obra es parcialmente autobiográfica, ya que el autor debió huir a Europa en 1863, debido a sus deudas y para poder superar la adicción al juego.