
Separadas por pocos años en su escritura, La muerte en Venecia y La sangre de los Welsungos son dos novelas cortas de Thomas Mann (1875-1955), que presentan cuadros sociológicos muy interesantes.
La primera, publicada en 1912, cuenta las vacaciones de un consagrado autor alemán que busca en Italia nuevos aires para reactivar su escritura. El viaje, sin embargo, será un descubrimiento de la belleza en su máximo esplendor en la figura de un muchacho polaco. La certeza del deseo resultará ser más fuerte que la duda ética o moral.
En la segunda novela, publicada por primera vez recién en 1921, una familia judía que ha ascendido en su posición social debido a las minas de carbón sirve para pintar la vida cotidiana de los nuevos ricos en la misma época. Los mellizos de esta familia se sienten íntimamente identificados con la representación de una ópera de Wagner a la que asisten.
En las dos obras, sus protagonistas llevan una vida en la que la estética cumple un papel fundamental, tan imperativo como el amor al que esa estética conduce en uno y otro caso.